Cada noche, cada mañana, le doy vueltas a hacerlo. Lo del trabajo me importa, pero no es lo que más importa. Lo que me importa es haber perdido a mi amor. No hay minuto o segundo del día en que no piense en él o no le eche de menos. Me está destrozando el alma. Miro atrás miro atrás miro atrás miro atrás miro atrás y me he convertido en estatua de sal. Fiera nostalgia que me atrapa en sus redes color de infinito y no me deja marchar. El dolor es tan intenso que se hace físico, me duele de verdad en el pecho y a veces pienso que no voy a resistirlo, que me va a dar un infarto. Y mientras tanto él es feliz con sus amigos, su vida acelerada, su brillante trabajo, su existencia en la que yo ya no figuro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario